martes, 24 de abril de 2012



Lectura 3
1.    A modo de introducción: ética, morales y niveles de conciencia.
 En una reflexión sobre ética y moral. la moral designa la adhesión, por parte de los individuos, a unas normas y valores a partir de los que aquéllos juzgan sus acciones como correctas o incorrectas. Ética personalidad de quien posee determinados hábitos y costumbres por los que se caracteriza su obrar.

 Al margen de las muchas y muy diversas concepciones e interpretaciones que sobre los términos "ética" y "moral" y su diferenciación se han venido dando a lo largo de la historia, se insiste aquí en la importancia de tal distinción precisamente para poder entender la afirmación que se mantendrá más adelante, a saber: que una ética para el profesor universitario ha de encarar, si quiere acertar en el ejercicio de su labor, la convivencia, a veces dilemática, de diversas morales.

En efecto, gracias a los estudios de la psicología evolutiva aplicada al ámbito de la moralidad llevados a cabo por Piaget y Kohlberg,  se sabe hoy que la conciencia moral, aquella capacidad de enjuiciar como correctas o incorrectas las acciones desde un determinado criterio, evoluciona. La conciencia moral pasa por tres niveles con sus correspondientes estadios.

En el primer nivel, llamado preconvencinal, el individuo se halla en una etapa infantil, egocéntrica, en la que el criterio de corrección de las acciones se identifica con el placer personal.

En un segundo nivel y en una etapa posterior, identificada con la adolescencia, el individuo, por vivencia de la insuficiencia del criterio hedonista, busca la acogida del grupo, de modo que el criterio moral es lo socialmente aceptado.

En tercer nivel  el estadio de madurez, de distanciamiento crítico-racional, cuando el criterio moral se identifica con la universalización de los comportamientos, en la que lo correcto lo es por ser querido por el individuo como ley universal de la humanidad.

Para defender la afirmación de que no hay ética sin moral, pueden alegarse, como mínimo, tres motivos:


-          Porque la distancia crítico-reflexiva se emprende a partir de las morales históricas preconvencionales y convencionales, una vez traspasadas por la duda que genera la insatisfacción, por insuficiencia, de las respuestas que éstas ofrecen.

-          Porque la misma investigación ética no es axiológicamente neutra, sino que se lleva a cabo, como toda investigación correctamente realizada, desde una actitud de honestidad, integridad, imparcialidad e interés por la verdad en el conocer y por la corrección en el proceder ético.

-          Porque el desarrollo idóneo de toda moral es el logro, desde la distancia crítico-racional, de un convencimiento auténtico de la moral seguida.

Creer, por lo tanto, que desde la libertad de cátedra puede prescindirse de los otros implicados en la apuesta por la enseñanza –los alumnos, la universidad y la sociedad en general– bien para ignorarlos desde un nivel preconvencional, bien para seguirlos acríticamente desde el nivel convencional, es desconocer y atentar contra la responsabilidad ética del profesor universitario, para reflexionar sobre la ética del profesor universitario y la ética de la institución donde éste realiza su tarea. Para ello se cuestionará, en primer lugar, la función que legitima a la Universidad y, dentro de ella, al profesor; desde los principios éticos de universalización y justicia, la reflexión sobre la ética docente de este estudio irá de la mano de la consideración de todos los agentes de las teorías de la organización, estos son cuatro, a saber: los profesores, los alumnos, la Universidad como organización y la sociedad en general, de la que la Universidad recibe subvenciones y para con la que tiene unos deberes que será preciso explicitar.


2.    La convivencia dilemática de varias morales
El replanteamiento de las finalidades, la revisión de éstas con los implicados en la actividad –los que toman parte en la apuesta–, la pregunta por la competitividad y por la relación con poderes como la sociedad, la empresa y los políticos son cuestiones que cabe tratar en una reflexión sobre la ética del profesor universitario.
Pues bien, la idea genérica que debe estar presente a lo largo de estas reflexiones es que la Universidad tiene como finalidad-principio de sus acciones la generación de seres que sean "ellos mismos", seres autónomos que lleguen a convertirse en buenos profesionales. La ética, por cierto, en tanto que actividad investigadora, también tiene una finalidad-principio de su acción: la orientación imparcial de opinión pública5 para la sociedad.
Ésta es una primera tarea que compete a la Universidad y al profesor en concreto para con el alumno; una segunda se refiere a la futura moral profesional del alumno porque la Universidad también ha de educarlo profesionalmente.

Ser buen profesional implica ser responsable, de manera retrospectiva, estar agradecido al pasado y continuar con la tradición en la que uno se inserta; e implica, además, que la Universidad sea capaz de formar nuevos profesionales y, para ello, que sepa transmitir responsabilidad proactiva, es decir, generar profesionales integrados en comunidades convencionales pero capaces de resolver nuevos problemas y nuevos retos de manera creativa e innovadora. Abonar el terreno para que afloren los nuevos profesionales que han de asumir el reto del futuro es tarea de la Universidad y, en concreto, de su personal docente.

Por último, también como profesores, tenemos respecto del alumno el deber de integrar armónicamente todas esas morales para no hacer de los alumnos seres esquizofrénicos que viven –malviviendo– las diferentes morales cual compartimentos estancos. Y ello exige dotarlos de esa formación integral que siempre defiende la educación, una formación propia del ciudadano integrado y partícipe en una moral social, civil.

No obstante, el alumno constituye –y constituirá siempre– el principal vector de la Universidad y eso implica, como mínimo, tres cuestiones:

Es preciso partir de una relación asimétrica: el alumno se dirige a la Universidad para recibir, por lo que, en este caso, resulta desacertado aplicarle las denominaciones de “cliente” o “usuario”. Dicho estado de asimetría y de vulnerabilidad siempre está presente precisamente porque el alumno solicita un servicio, su propia formación, que no tiene y quiere o necesita. Mas no es éste un servicio cualquiera más o menos contingente sino que se trata de la formación integral como personas. En este sentido, el alumno es un "ser necesitado" que requiere del profesor el ejercicio de una responsabilidad solidaria.
                         
                        Evidentemente, en tanto que principal stakeholder, como principal implicado en la actividad universitaria, el alumno ha de ser consultado en determinadas tomas de decisión, pero desde su asimetría, desde su vulnerabilidad. Consecuentemente, será preciso replantear la función de los tests de calidad docente, cuando se solicitan, para que estudien, por ejemplo, la correlación entre el número de suspensos y el grado de satisfacción; o comparar esos mismos tests con los de los ex alumnos, etc. La información que los ex alumnos proporcionan es en este aspecto de inmensa relevancia, precisamente porque permite aplicar a los propios profesores tests de calidad no sólo en lo que a la estricta actuación lectiva de la materia se refiere, sino también en la tarea, más a largo plazo, de la formación de profesionales, actuación que el docente universitario también debe asumir y autoevaluar.

                        La tercera cuestión alude al hecho de que, si se pretende alcanzar tales metas morales –morales posconvencionales individuales, profesionales, organizativas y civiles–, es necesario asumir la perspectiva ética en cada asignatura. En muchas universidades se imparten ya asignaturas de ética profesional. Sin embargo, sigue resultando insuficiente una asignatura de ética: la ética, todos los estudiosos coinciden en ello, ha de ser transversal, debe procurarse que cada una de las asignaturas contemple dicha perspectiva ética.

AUTONOMÍA-UNIVERSALIZACIÓN
Una decisión es correcta si se desea para uno lo que, al mismo tiempo, podría quererse que fuera la ley universal. Dicho de manera negativa, no quieras para ti lo que no quisieras que fuera  la ley que rige el universo de las relaciones humanas.

JUSTICIA

Una decisión es justa si cuenta con el consentimiento de los afectados en condiciones de información y simetría, todo lo cual implica tratar a los afectados como seres iguales y en relaciones de reciprocidad; es decir, que lo que se haga a uno éste debe poder hacerlo a los demás en tanto que sujetos de iguales derechos, y viceversa.



NO MALEFICENCIA
Este principio exige no aumentar el mal de los que ya están mal ni crear un mal nuevo. Y el mal es lo que nadie querría para sí y de lo que, en coherencia, tampoco desearíala universalización.

BENEFICENCIA
Este principio exige el logro de la máxima felicidad para el máximo número de personas pero de modo que, en aplicación del principio de justicia, éstas ofrezcan su opinión sobre qué sea eso llamado felicidad o bien máximo.

VULNERABILIDAD
El ser humano se encuentra en condiciones de debilidad que pueden alterar su autonomía; por eso este principio ha de completarse con aquél

SOLIDARIDAD
Cuando no puede contar con el consentimiento de los afectados o no se hallan éstos en condiciones de información y simetría, debe decidirse en su nombre optando por lo mejor para ellos.

INTEGRIDAD
Este principio complementa el de no maleficencia dado que recuerda que, para considerar el mal real o posible, hay que integrar las circunstancias y las decisiones de las personas en contextos más amplios, a fin de que dicha consideración sea, por completa, correcta.

FINITUD
El humano es un ser finito y limitado de muchas maneras. Este principio completa el de beneficencia al recordar que no todo lo que una persona se propone puede ser realizado ya, aquí y ahora.

PRUDENCIA
Alude este principio al saber hacer, a la inteligencia sobre la elección de los medios, inteligencia tanto estratégica como emocional

CALIDAD
Este principio alude al producto o servicio –y a todo el proceso que rodea a éste– que uno se compromete a ofrecer

La calidad engloba varias dimensiones:

-          Satisfacción del cliente. Característica esta muy subjetiva ya que depende de la psicología, conocimientos y gustos de los actuales "clientes".
                         
-          Calidad objetiva, por inherente al objeto, que es el producto o servicio ofrecidos. Esta dimensión de la calidad se da cuando el producto o servicio cumple con los fines para los que fue creado, independientemente de la valoración que de él hagan los "clientes" o "usuarios", que pueden estar más o menos informados.


-          Satisfacción de los profesionales que, atentos a la calidad objetiva y a las posibilidades de la empresa u organización en la que trabajan, conocen lo que puede en rigor esperarse de un producto o servicio dada la tecnología y economía disponibles en la actualidad.
                        Eficacia en la distribución de tiempos y recursos destinados al producto o servicio.
                        Organización humana. La calidad también incluye un clima ético en la organización

De ese modo, ser un buen profesor universitario pasa necesariamente per tener muy claro que la principal meta es que el alumno llegue a madurar técnica y humanamente –formación integral. Los profesores hemos de ser capaces de desarrollar nosotros mismos, para promoverlas, la inteligencia y la pasión, la ciencia y el humanismo, lo que Aristóteles llama la unidad de las virtudes.

Criterios éticos para la ética docente
Cuando se alude a la calidad docente, no puede dejar de mencionarse el tema del criterio ético. Estos criterios ya han ido apareciendo a lo largo de este escrito, aunque no explícitamente.
En definitiva, tres pueden ser, a nuestro parecer, los criterios para juzgar la actuación del docente universitario, a saber:

El progreso. La universidad ha de ser motor de progreso y el profesorado es pieza esencial de dicho motor. Este progreso se concreta en dos vertientes: en primer lugar, en saber adaptarse al medio, en el doble sentido de que la Universidad debe adaptarse a la sociedad y ésta al entorno más amplio, que es el mundo.


El segundo criterio ético consiste en juzgar la propia conducta con relación a la adecuación a las finalidades legitimadoras.


También deberíamos considerar cómo llevamos el difícil equilibrio con el mundo político, el mundo empresarial y las modas sociales de cualquier tipo.

Conclusiones

El alumno es el destinatario inmediato de la actividad universitaria; la sociedad en general lo es de forma mediata. Desconocer la dimensión ética de la función universitaria constituye una carencia de gran importancia en la formación integral. Una sociedad que desconoce la trascendencia de la Universidad olvida uno de los pilares básicos en el construcción de su progreso.

El profesor debería evitar tanto la mezcla indiscriminada como la separación esquizofrénica e irresponsable de las distintas morales que orientan su obrar según los ámbitos de la privacidad, lo profesional –docencia e investigación–, lo institucional –universidad pública o privada, con las respectivas ideologías u orientaciones– y lo civil en tanto que ciudadano de una determinada sociedad.

3 La responsabilidad de que haya responsabilidad es un reto del profesor universitario; por eso él constituye, en cierto sentido, un paradigma moral. Pero también el profesor es individuo y vulnerable –humano; por ello es una irresponsabilidad de la institución universitaria cargar todas las tintas de la ética universitaria en la figura del profesor. Para conseguir un reparto equilibrado –justo y prudente– de las tareas, se requieren subpolíticas y foros de discusión en la Universidad donde el docente pueda exponer y compartir las dificultades inherentes a su quehacer.
4 Una ética de la institución universitaria ha de ir más allá de códigos y declaraciones de misiones e intenciones; tendrá que motivar –en un sentido muy amplio, que incluiría los aspectos económicos, ergonómicos, psicológicos, profesionales, etc.– también a sus docentes.

La búsqueda de la excelencia constituye un proyecto de construcción tanto individual como institucional, en el que la segunda es subsidiaria de la primera pero aquélla resulta difícilmente asequible sin ésta. Dicho de otro modo, no hay buena universidad sin buenos docentes y a éstos los formó una universidad. En definitiva, si la Universidad es una institución que ha de velar por el rigor en la búsqueda de la verdad y lo correcto, pieza clave de todo ese engranaje es el profesor

sábado, 21 de abril de 2012

EL CARÁCTER NORMATIVO DE LA ÉTICA


            Nos dice que la   ética es una racionalización del comportamiento humano, en otras palabras es un conjunto de principios que iluminan el camino acertado de la conducta.

El filosofo Aristóteles define al hombre como un "animal racional". Indica al hombre lo beneficioso o lo dañino, Pero al mismo tiempo es poseedor de una parte animal que lo hace mantener una conducta no-racional y que muchas veces lo aparta de su verdadera naturaleza.

En este sentido, existe provoca que se adopten conductas basadas en la opinión ajena, en comportamientos temperamentales o perturbaciones del alma. Si la parte irracional del ser humano no se halla gobernada por la razón.

 Por eso hay que reconocer los "impulsos", "tendencias" o "fuerzas" que determinan al hombre en contra de su verdadera naturaleza, para que puedan ser encauzadas por sus mejores facultades en una medida compatible con el bienestar de la totalidad de la persona.


 Por eso la ética es una filosofía práctica que busca reglamentar la conducta con vistas a un óptimo desarrollo humano. La ética se propone perfeccionar al hombre en su acción. Aun cuando la ética sea un conocimiento teórico, es, en última instancia, más importante el resultado de los actos que mejoren la condición humana, que la más perfecta elaboración especulativa de principios éticos que nunca se aplican a la vida práctica. Sin embargo, es necesario saber cuáles son los medios para lograr la meta que significa el desarrollo humano, y por eso se requiere de un previo conocimiento del hombre (filosófico, científico, histórico y psicológico, entre otros).

En este sentido, si la ética busca alcanzar fines nobles, justos y buenos, los medios para conseguirlos también deben ser nobles, justos y buenos. Por el contrario, Maquiavelo asumía que el fin justificaba los medios, los cuales no eran precisamente de índole ética. Tampoco deben aprobarse medios injustos aun cuando el fin a obtener sea el más justo, pues ello encierra un proceso de corrupción que termina perdiendo de vista el objetivo, o que también puede convertirse en una máscara de ideologías políticas que legitiman el uso de la violencia en aras de beneficiar a determinados grupos sociales.



           

El carácter normativo de la ética tiene como fundamento un aspecto esencial de la naturaleza humana, a saber: que el hombre es un ser imperfecto pero perfectible. Si además de ser imperfectos fuéramos imperfectibles, no tendríamos ningún problema moral, al no estar obligados a desarrollar todas nuestras potencialidades.

Por eso los principios éticos tienen una dimensión imperativa, pues son mandatos u órdenes que nos damos para movernos a la realización de actos que mejoren nuestra condición humana. Porque somos seres incompletos buscamos perfeccionarnos y dirigir nuestras acciones hacia lo que debe ser. Este deber se nos presenta como una necesidad de plenitud, de cristalizar al máximo todas nuestras capacidades. Por tanto, en la ética el deber se manifiesta como la conciencia de que no se es, pero que se puede llegar a ser. Por eso se trazan metas o fines dados por la razón y se ejecutan a través de actos que perfeccionan y ennoblecen al hombre.

La ética queda plasmada como la exigencia de perfección integral de la naturaleza humana, lo cual implica la búsqueda de la excelencia como seres individuales, familiares y sociales.

 La exigencia de perfección no puede estar centrada en un solo aspecto de nuestra personalidad, pues la naturaleza humana es algo sumamente amplio y complejo. Por eso, alcanzar una vida plena significa alcanzar un autodesarrollo integral, es decir, la realización de nosotros mismos de manera completa. Para ello existe una serie de elementos que nos configuran, que nos esculpen como personas y que estamos impelidos a desplegar. En este sentido podemos enumerar los siguientes:

 Espiritualidad humana es la postulación del alma como sede principal, en cuyo terreno crecen la libertad y la responsabilidad, las obligaciones morales, la virtud desinteresada, la majestuosidad de la justicia, la superioridad del amor y la conciencia de un Dios bondadoso y activo, que constituye un modelo para la humanidad. El crecimiento de la espiritualidad se fomenta en la persecución de causas buenas y nobles, así como en la disposición para tener una comunión con lo divino, eterno y perfecto, practicando virtudes como la fe, la esperanza, la caridad, la piedad y la santidad.








Físico:
Se trata del mantenimiento y desarrollo del cuerpo humano, visto no como un simple instrumento del alma sino como su complemento.
Resulta erróneo exaltar el alma para menospreciar el cuerpo, como han supuesto algunas concepciones religiosas y filosóficas, ni tampoco debe plantearse una oposición o dualismo entre el alma y el cuerpo.

Por tanto, a raíz del vínculo entre el alma y el cuerpo, también debe buscarse el perfeccionamiento de éste a través del ejercicio, el deporte o la cultura física, la buena nutrición y evitar todo tipo de exceso. Estas actividades favorecen, sin duda, la adquisición de virtudes tales como la salud, la belleza y la fuerza física. Por otra parte, el ejercicio físico no debe convertirse en una moda para cumplir con un estándar social que establece un tipo de figura que se debe alcanzar, pues ello significaría vivir en función de lo que dice la colectividad y no de un auténtico aprecio por nuestro cuerpo.

Intelectual:
 Consiste en el desarrollo de la mente, la inteligencia o el entendimiento. Para ello, el hombre se perfecciona a través de la educación o cultura, que lo dispone a juzgar la validez de las cosas y a pensar por sí mismo sin la guía de otros. El perfeccionamiento intelectual supone la profundización en determinados campos del conocimiento, pero implica también la adquisición de una cultura general o humanista, como ideal de la formación humana completa.

 Nuestra educación no debe consistir en acumular información dispersa, sino en adquirir una visión de conjunto que nos capacite para comprender y transformar el mundo. En el desarrollo intelectivo es fundamental la no fragmentación científica o cultural, pues difícilmente se podrán enfrentar problemas más allá de la rama o disciplina específica, lo que puede generar un desequilibrio de la personalidad al concentrarse en una única dirección, y sin interés, sin tolerancia y sin comunicación con los que se encuentran fuera de ella.

 El conocimiento es uno solo y su división en asignaturas o materias, corre el peligro de convertirse en compartimentos estancos no estructurados ni interrelacionados ordenadamente, hasta el punto de que pueden perder interés y sentido para la vida de la persona. Por otra parte, el hombre culto que fomenta el crecimiento de su inteligencia, es alguien abierto a la comprensión de las ideas de los demás, pues ello encierra un enriquecimiento aun en el caso de que no les reconozca validez. También es alguien que conoce el pasado histórico, con el fin de interpretar mejor su presente y su porvenir. Además es capaz de apreciar las novedades en su justo valor, sin convertirlas en objeto de adoración. Asimismo, el desarrollo

Volitivo:
La voluntad es la apetencia o el deseo racional del hombre, y debe distinguirse de la apetencia como deseo sensible, que está dirigido sólo por los instintos irracionales. Puede observarse que la voluntad es el principio motor que pone en práctica las decisiones de la razón, al estar siempre subordinada a ella

La voluntad, como principio de acción según el bien que proporciona la razón, siempre está presente en los actos virtuosos. Sin embargo, muchas veces la razón y la voluntad no operan conjuntamente sino que están al servicio de instintos irracionales. Así, por ejemplo, un hombre con el instinto de la avaricia pondrá a su "razón" a maquinar la forma de hacer cada vez mayor dinero, a la "voluntad" la someterá a empecinarse por aquellos actos que le hagan acrecentar su capital (negocios, trabajo, ahorros, etc.), y reprimirá sórdidamente los que impliquen dispendio o gasto.

Por eso la voluntad debe ser una aliada de la razón y no una súbdita del deseo. No obstante, nuestra sola razón es insuficiente para alcanzar un perfeccionamiento de nosotros mismos, a menos que contemos con el ánimo, el empeño y la disciplina (la voluntad) para ponerlo en práctica. Nuestro desarrollo volitivo se forja con la realización constante de virtudes tales como el respeto, la perseverancia, la valentía, el pudor, la moderación, la responsabilidad y la lealtad.

Afectivo:
 El ser humano debe pulir sus emociones no desde una perspectiva egoísta y utilitaria, sino teniendo apertura hacia las necesidades de los demás. Ser "afectuoso" significa un conjunto de actos o actitudes que demuestren sentimientos tales como la bondad, la benevolencia, la devoción, la protección, la comprensión, la compasión, el cariño, la gratitud, la ternura, la confianza, y se caracterizan cuando la persona, en una situación dada, "toma cuidado de" o "se preocupa por" otra persona. En este sentido, el afecto es una de las formas del amor.

 Estético:
El ser humano también se perfecciona cuando busca relacionarse con lo bello y lo sublime, ya sea cuando contempla la naturaleza y las obras artísticas, o cuando es capaz de crear cosas bellas. El nexo con el arte se da como una experiencia en donde perfeccionamos nuestro gusto y sensibilidad.

 Las creaciones artísticas también pueden apreciarse como otras formas de educación y conocimiento, tanto para fines morales como de compromiso social y de crítica política. En todo caso no debemos vincularnos con la belleza como un simple objeto de consumo, siguiendo irreflexivamente el gusto dominante. Nuestra relación con el arte no debe consistir en una imposición de los medios de comunicación que, al intentar masificar y uniformar nuestra sensibilidad, buscan que respondamos a intereses comerciales y no tanto estéticos.

Social:
 Los seres humanos buscan asociarse por naturaleza, pues su perfeccionamiento completo sólo puede lograrse como seres sociales. En esta tónica, Kant insistió en la necesidad de las relaciones intersubjetivas, como parte esencial del desarrollo humano: "El hombre tiene una inclinación a asociarse, porque en el estado de sociedad se siente más hombre, o sea, siente poder desarrollar mejor sus disposiciones naturales

Por eso la aspiración suprema como seres sociales es la de forjar en forma conjunta el desarrollo de los valores verdaderamente humanos. Ello significa erradicar la discriminación, el racismo y la xenofobia, pues sólo de esa manera la sociedad humana puede evolucionar hacia la integración universal. Nuestro destino como género humano es comprender la gran lección que nos dan otros seres como las partículas subatómicas, las galaxias, las bacterias o el reino de lo biológico: la tendencia común a asociarse en armonía y a entablar vínculos de mutua dependencia. Plegarnos a ello ya no significa sentirnos superiores a nadie, ni regirnos bajo estructuras políticas piramidales, sino estar facultados para convivir, aprender y simpatizar con los otros, aun cuando sus formas de vida sean diferentes de las nuestras.

LA RECTITUD DE LA ÉTICA

            La ética busca que los actos humanos se orienten hacia la rectitud. Con esto se indica el estudio de aquellos actos que contribuyen al perfeccionamiento humano. La rectitud puede entenderse como la concordancia entre nuestras acciones con la verdad o el bien, y significa la pauta apropiada para el desarrollo de nuestra naturaleza. Los seres humanos nos perfeccionamos cuando nuestras acciones son rectas, buenas o virtuosas. Los actos humanos no son moralmente indiferentes, pues en vistas de mejorar como persona, no da lo mismo hacer una cosa que otra.

 Por consiguiente, consideramos que no sólo la razón y la voluntad son los dos aspectos que caracterizan el acto específicamente humano. Como hemos apuntado, existen otras dimensiones del ser humano que, con la práctica de determinadas virtudes y valores, lo perfeccionan de manera integral. Por eso un acto humano implica también aspectos espirituales, afectivos, físicos, estéticos y sociales. Asentarse sólo en lo estrictamente intelectual y volitivo conlleva el limitar y fragmentar la naturaleza humana. Todas las virtudes y valores que se puedan desplegar en cada una de estas dimensiones, hacen que el ser humano sea el propio constructor de su personalidad ética, pues no depende para desarrollarla de otra instancia más que de sí mismo.



LA ÉTICA COMO INDAGACIÓN DE LOS PRINCIPIOS ÚLTIMOS Y RACIONALES

Cuando se habla de que la ética busca la rectitud de los actos humanos, es decir, que éstos sean conformes con lo bueno, lo bello, lo verdadero, lo santo, etc., es porque la ética –aun cuando sea una parte práctica de la filosofía– especula sobre todo aquello que subyace o se oculta detrás de los hechos o las apariencias. Por eso la ética intenta adherirse a "principios" que expliquen los actos humanos según un punto de partida, un fundamento o una causa.

La ética debe darse a sí misma, con entera libertad, sus propios principios, aunque alguna parte de ellos se hayan nutrido con otras formas del saber cultural. Podemos destacar las relaciones de la ética con otros saberes de acuerdo con los siguientes aspectos:

A)    Ética y Metafísica:
La ética como disciplina filosófica que procura encontrar principios y normas de carácter universal, debe obtenerlos de la realidad misma. La ética desciende de las abstracciones generales al orden de lo concreto y lo práctico.

La metafísica es el conocimiento de lo que es común y esencial a todo lo existente, o de los caracteres que todo ser tiene y no puede dejar de tener. También puede entenderse como la indagación de los fundamentos permanentes que componen la realidad en medio del cambio. La metafísica estudia el ser en general y constituye un saber que está más allá de la experiencia, al abordar temas como la naturaleza de Dios, las características y el destino del alma humana, así como el origen y fin del universo.

B)    Ética y Antropología Filosófica:
Aun cuando la ética no está atada a otras formas de conocimiento, tampoco es una disciplina aislada y completamente pura. De esta manera, la ética tiene más afinidades con unas ramas del saber que con otras. En este caso guarda una proximidad con la "antropología filosófica" (de ánthropos, ser humano; y de lógos, tratado).

La ética, a la hora de regular la conducta, presupone necesariamente una concepción del hombre y de la esencia o naturaleza humana. Antes de elaborar una teoría sobre los actos humanos, debe haber una teoría que responda a la pregunta qué es el hombre y cuál es el sentido de su existencia



C)    Ética y Religión:
La ética, aun cuando se nutra con otras ramas del conocimiento, siempre es independiente al emitir sus puntos de vista. En cambio, existen una serie de morales de índole religiosa que están subordinadas a determinadas creencias, ritos y tradiciones.

La moral religiosa es el resultado del acatamiento de dogmas de fe (verdades únicas e inamovibles) y no de una razón que busca probar y cuestionar las cosas. Por eso se habla de morales religiosas como "moral judía", "moral cristiana", "moral musulmana", etc., para referirse a un conjunto de comportamientos consecuentes con lo que la divinidad les ha revelado; mientras que el término ética se suele utilizar para las morales racionales o filosóficas, como en el caso de la "ética platónica", la "ética aristotélica", la "ética kantiana", etc.

D. Ética y Derecho:
Estas disciplinas coinciden en su carácter obligatorio y regulador de las relaciones humanas. Pero una de las diferencias más ostensibles es que en la ética las obligaciones son internas, pues pertenecen a la esfera privada del yo, mientras que en el derecho son externas, pues las obligaciones están dirigidas hacia los otros

  Hay que indicar que en esta aparente "debilidad" de la ética, puede radicar su "fuerza", pues los seres humanos actuamos más efectivamente por convicción, siguiendo valores éticos aprendidos en la experiencia e inculcados mediante una buena educación, que por la estricta imposición externa. Así, por ejemplo, si no botamos basura en lugares públicos y cooperamos por la preservación de la flora y la fauna, es porque nuestra formación cultural le asigna un valor a lo ecológico y ello nos mueve a actuar voluntariamente hacia ese fin y no porque la ley lo dicte.

LA ÉTICA PROFESIONAL
La profesión, que remiten a la persona que se dedica a cultivar un arte o que realiza el acto de saberse expresar ante los demás. Con base en ello, puede decirse que la profesión es beneficiosa para quien la ejerce, pero, al mismo tiempo, también está dirigida a otros, que igualmente se verán beneficiados. En este sentido, la profesión tiene como finalidad el bien común o el interés público. Es más, nadie es profesional, en primera instancia, para sí mismo, pues toda profesión tiene una dimensión social, de servicio a la comunidad, que se anticipa a la dimensión individual de la profesión, la cual es el beneficio particular que se obtiene de ella.


Resumen Liderazgo Ético Profesional
Primera Lectura

Introducción:
La ética y la formación de valores como normas o parte importante en el desarrollo de nuestra vida y personalidad, es la base fundamental para el éxito o fracaso ya sea en forma personal o grupal en una empresa, las cuales establecen códigos de comportamiento que deben de respetarse para formar parte de estas.

Conceptualización Ética:
Nos dice que la ética es una disciplina que está encaminada a guiar el comportamiento de las personas, norma las acciones humanas y orienta a las actuaciones correctas de acuerdo con las normas de comportamiento, todo esto en sentido que la ética establece las normas y  tiene una estrecha relación con la moral.
De igual modo el comportamiento ético ayuda a las personas a ser más seguras de sí mismas y consientes de lo que hacen, según el principio de autonomía ayuda al ser humano a obrar bien, a no hacer mal a los demás como indica el principio de beneficencia y actuar con justicia que significa dar más a quién lo necesita.
Todo esto se encamina a realizar una serie de interrogantes y a reflexionar si en nuestra vida o en nuestro trabajo estamos actuando con forme a la ética estamos poniendo en práctica las normas de comportamiento de ahí la importancia de hacer un alto en el camino y poner una mirada en nuestras acciones y las futuras que realicemos.

Sobre la Concepción de Ética personal:
Ética personal: Es la decisión que uno como individuo o como persona realiza para escoger la opción buena o la opción mala, de acuerdo a los valores y la formación de cada persona, se ha de pensar que el amor es el sentimiento más sublime como también la responsabilidad, en un sentido de hacer bien a las persona interviene el valor de la solidaridad con quienes requieren una mano amiga cumplir con esto hace que una persona se sienta más feliz y en comunión con Dios y los demás.
Ética profesional: La profesión puede definirse como “la actividad personal, puesta de una manera estable y honrada al servicio de los demás y en beneficio propio, a impulsos de la propia vocación y con la dignidad que corresponde a la persona humana”.
En virtud de su profesión, el sujeto ocupa una situación que le confiere deberes y derechos y debe de actuar apegado a las normas éticas de su profesión.
Esto implica que no basta con tener conocimientos o poseer un título universitario, se requiere de tener condiciones específicas y conducta y formación ética permanente.

La familia: Partimos de que los valores son elementos muy centrales en el sistema de creencias de las personas y están relacionados con estados ideales de vida que responden a nuestras necesidades como seres humanos, proporcionándonos criterios para evaluar a los otros, a los acontecimientos tanto como a nosotros mismos es así que los valores nos orientan en la vida, nos hacen comprender y estimar a los demás, pero también se relacionan con imagen que vamos construyendo de nosotros mismos y se relacionan con el sentimiento sobre nuestra competencia social.
De esta idea se sabe que la primera institución social encargada de guiar y formar a sus miembros es la familia, en el seno de esta se forjan los valores que han de conducir a la persona a lo largo de su vida, en el código de la familia juega un papel importante la comunicación en donde de forma clara se hace ver lo correcto y lo incorrecto de manera clara.
Por lo tanto la familia es el más alto tesoro y se debe hacerlo todo para pulirlo y conservarlo en el mejor estado.
La participación comunitaria y social: Las personas son partes de la sociedad y por tal sentido deben jugar un rol activo como ente social, en la medida que participan de las acciones comunitarias, ofrecen aportes según sus posibilidades
Responsabilidad Compartida:
La responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el plano de lo moral.
Una vez que pasa al plano ético (puesta en práctica), se establece la magnitud de dichas acciones y de cómo afrontarlas de la manera más positiva e integral, siempre en pro del mejoramiento laboral, social, cultural y natural.
La persona responsable es aquella que actúa conscientemente siendo él la causa directa o indirecta de un hecho ocurrido. Está obligado a responder por alguna cosa o alguna persona. También es el que cumple con sus obligaciones o que pone cuidado y atención en lo que hace o decide. En el ámbito penal culpable de alguna cosa, acto o delito. En otro contexto, es la persona que tiene a su cargo la dirección en una actividad


Es una responsabilidad compartida entre instituciones, docentes, madres y padres de familia y comunidad en general, fomentar dichos valores en las y los jóvenes de nuestros país
Sentido de Nación y Mundo:
Lo que deberíamos tener en cuenta es la significación de los valores en cuanto a lo que hace a la sociedad y a la persona. Pero su importancia no radica simplemente en conocerlos, sino, y por sobre todo, hacerlo parte de uno. No sé si de decir que con ellos hemos de aprender algo, pues considero que es un tema que muchos conocen pero que muy pocos lo han puesto en práctica que es el fundamento principal de ello.
Analizando las condiciones actuales por las que camina la sociedad, hemos de notar que estos valores son una condición imprescindible para el relacionamiento.
La ética ambiental y economía.
La importancia que juega la economía para el desarrollo económico y social de cualquier país y del mundo de manera general Los problemas económicos actuales, la malversación de fondos, la caída de los bancos y todas las problemáticas que en éste orden se han suscitado, exigen de un órgano regulador que normalice el sistema financiero y dé garantía de un uso adecuado de los recursos, ya que la economía incide de manera directa en las producciones y la sostenibilidad de cualquier nación, El eco desarrollo tiene como objetivo principal la satisfacción de las necesidades humanas básicas, sobre la base de un sistema de producción y distribución no sometido a las leyes del mercado, sino orientado hacia la moderación, la descentralización, la igualdad y la autodeterminación de los medios y tecnologías de producción de una comunidad determinada.
Responsabilidad ética del docente universitario.
Para que un docente actúe de manera ética debe estar formado en valores, para que de este modo  actúe apegado fielmente a lo establecido por los códigos de ética institucionales, la importancia de que los docentes universitarios estén formados en valores es primordial, ya que según él, estos deben poseer unas actitudes personales inherentes a su función educadora, para alcanzar el éxito profesional.
Esto implica necesariamente el desarrollo del profesor como persona moral. Para ser modelo hay que ser coherente, tiene que mostrar correspondencia entre lo que dice y hace.

Conclusión:
El docente debe ser ejemplo de moral y de persona, ya que en sus manos reposa la responsabilidad de guiar y orientar a una serie de sujetos que han depositado su confianza en él, a los cuales no debe defraudar. Si la persona actúa de manera ética, su desempeño es moral, ya que esta última es la parte práctica de la ética y el que actúa de este modo, lo hace en base a las normas establecidas por el entorno en que converge y las reglas y principios éticos universales. Es función del docente trabajar fundamentado en los valores y la moral.

sábado, 11 de febrero de 2012